En el norte

En el norte

Esta noche dimito de las sombras, el Támesis regresa al mar del norte con celajes de tren bajo la lluvia y en sus raudos vagones los viajeros sacan crucigramas.

Es la noche, resguárdate, grita el reloj cerca del polo, pero a esta hora mi país de ultramar cruza el arco del sol y se baten azules las palmas.

En cada muro en que me acodo siento el vaivén errante de los barcos. Entre estas islas y mi casa caben todas las aguas por siglos de este río, el gris invierno de paredes rectas, los vientos que nos tornan monosilábicos y quedan leguas que llenar para acercarse.

Mi corazón da tumbos en medio de la niebla, no se ajusta a los polos, busca el lugar donde la tierra gira más despacio. Esta noche soy diurno frente al Támesis, no voy a bordo en sus vagones, sigo de pie con el silencio de una palma. mi país de ultramar resplandece a lo lejos y yo cuento sus horas en relojes perdidos más allá del Atlántico.

Su ausencia es mi único equipaje.