Hotel antiguo

Hotel antiguo

Una mujer a solas se desnuda, pared por medio, en el hotel antiguo de esta ciudad remota donde duermo.

Abren las sedas un rumor disperso que se mezcla al follaje de los helechos en el aire.

Se oyen llaves que giran en un cofre, jadeos ahogados, prendas, la inocencia de gestos solitarios que beben los espejos.

A su tiempo la noche se desnuda y las calles apiladas se doblan en un vasto ropaje con la fatiga de un final de fiesta.

Una mujer a solas tras los muros, unos pasos, un oscuro deseo, hasta mí llega de otro mundo como alguien que he amado y que me habla desde un ataúd lleno de piedras.