Conversando

Conversando

El libro sin abrir y el vaso lleno. -Con esto, para mí, nada hay ausente-. Podemos conversar tranquilamente: la excelencia del vino me hace bueno.

Hermano, ya lo ves, ni una exigencia me reprocha la vida…, así me agrada; de lo demás no quiero saber nada… Practico una virtud: la indiferencia.

Me disgusta tener preocupaciones que hayan de conmoverme. En mis rincones vivo la vida a la manera eximia

del que es feliz, porque en verdad te digo: la esposa del señor de la vendimia se ha fugado conmigo…