La dulce voz que oímos todos los días

La dulce voz que oímos todos los días

¡Tienes una voz tan dulce!… Yo no sé por qué será, te oímos y nos dan muchas ganas de quererte más. Tienes una voz tan dulce y una manera de hablar, que aunque a veces tú también estés triste de verdad haces reír a abuelita cuando ella quiere llorar. ¡Y ninguno sabe en dónde encuentras tanta bondad para poder decir unas cosas que nos gustan más¡… ¡Si vieras cómo nos gusta! No te habrás de imaginar lo mucho que sufriremos si tú nos dejas… Mamá dice que cuando te cases nos tendrás que abandonar, y eso es mentira: ¿no es cierto que nunca te casarás? Nunca nos dejarás solos, porque eres buena, ¿verdad? ¿Alguna vez has pensado qué haremos si te nos vas? ¿No lo has pensado? Nosotros no lo queremos pensar. Si tú te nos vas, ¿entonces qué voz extraña vendrá a decirnos esas cosas que tú ya no nos dirás? ¿Nos hará olvidar tu voz la voz que vendrá? ¿Lo hará? ¿Hará reír a abuelita cuando ella quiera llorar?

La muerte del cisne

En un largo alarido de tristeza los heraldos, sombríos, la anunciaron, y las faunas errantes se aprontaron a dejar el amor de la aspereza.

Con el Genio del bosque a la cabeza, una noche y un día galoparon, y cual corceles épicos llegaron en un tropel de bárbara grandeza.

Y ahí están. Ya salvajes emociones, rugen coros de líricos leones cuando allá en los remansos de lo Inerte,

como surgiendo de una pesadilla, ¡Grazna un ganso alejado de la orilla la bondad provechosa de la Muerte!

La música lejana que nos llega

Accede, te lo ruego así… Dejemos -mientras se enfría el té que has preparado- de leer el capítulo empezado: amada, cierra el libro y escuchemos…

Y calla, por favor…Guarda tus finas burlas: ten la vergüenza, no imposible, de que tu dulce voz halle insensible, rebelde corazón que aún dominas.

¿Ves? Llega como un breve pensamiento que pone en fuga el arrepentimiento… Bebe toda la onda, hermana mía,

no dejes en la copa nada, nada… Emborráchate, amada: la música es el vino hecho armonía.