Palmera brasileña

Palmera brasileña

Palmera brasileña, que al caminante herido ofrendaras tus dátiles de pasión y de olvido, en el desierto único: tu eres la apoteosis que, nimbando de incendios sus fecundas neurosis,

cruzas por los vaivenes de su hondos desvelos como si fueras luna de sus noches de duelos. Yo traigo a tu floresta la alondra moribunda que, en el violín del bosque, preludió la errabunda

sinfonía terrena de aquel ardor eterno, que ahuyenta suavemente las aves del invierno, y en las horas tranquilas descubre su cabeza como un símbolo vago de amor y de belleza.