En robe de parade Samain
Como un ovillo de hebras de seda estampado contra una pared ella bordea la tapia de un sendero en los jardines de Kensington y se va muriendo poco a poco de una especie de anemia emocional.
Y por allí se pasea una chusma de hijos de la miseria, inmundos, vigorosos, inextinguibles. Ellos heredarán la tierra.
Ella es el final de la estirpe. Su aburrimiento es exquisito y excesivo. Le gustaría que alguien fuese a hablarle, y casi tiene miedo de que yo cometa esa indiscreción. Versión de Javier Calvo