Cuando considero cuidadosamente los curiosos hábitos de los perros Estoy obligado a concluir Que el hombre es un animal superior. Cuando considero los curiosos hábitos del hombre, Le confieso, mi amigo, que me sorprendo. Versión de Marcelo Covian
Portrait d’une femme
Vuestra mente y Usted son nuestro mar del Sargasso, Londres ha soplado sobre Usted esta veintena de años Y barcos brillantes le han dejado esto o aquello en pago: Ideas, viejas habladurías, sobrantes de todas layas, Extraños mástiles del conocimiento y grises mercancías de valor.
Grandes hombres la han buscado -extrañando a otra. Usted siempre ha sido segundona. ¿Trágico? No. Usted lo prefirió a la cosa usual: Un hombre apagado, aburrido y galante, Una mente normal -con un pensamiento menos, cada año. Oh, Usted ha sido paciente, la he visto sentada Por horas, en donde algo debería haber flotado. Y ahora Usted paga. Sí, ricamente paga. Usted es una persona de algún interés, uno se acerca Y se lleva extrañas semillas: Trofeos rescatados, alguna curiosa sugerencia; Hechos que no llevan a ninguna parte; un cuento o dos, Preñadas de mandrágoras, o con alguna otra cosa Que podría ser útil y sin embargo nunca lo es, Que jamás encaja en un rincón o muestra utilidad, O se encuentra su hora sobre el tejar de los días: El trabajo deslustrado, cursi, maravilloso, viejo; ídolos y ámbar gris y los raros embutidos, Éstas son vuestras riquezas, vuestro gran depósito; y sin embargo, Por todo este tesoro hundido en cosas momentáneas, Excéntricas maderas casi empapadas y material nuevo y brillante: En el lento flotador de luz diferente y profunda: ¡No! ¡No hay nada! Al fin y al cabo, Nada es suficientemente vuestro. Y sin embargo es Usted.
Versión de Marcelo Covian