N.Y.

N.Y.

¡Ciudad mía, mi amor, blanca mía! ¡ah, esbelta, óyeme! Óyeme y un alma te infundirá mi soplo. Suavemente en el caramillo, ¡escúchame!

Ciudad mía, mi amada, eras una doncella todavía sin pechos, esbelta como un caramillo de plata. ¡Ahora óyeme, escúchame¡ y un alma con mi soplo te daré. Versión de Javier Calvo

_Un pacto

Yo hago un pacto contigo, Walt Whitman. Ya te he detestado lo suficiente. Llego a ti como un niño crecido

Que ha tenido un padre testarudo; Ya tengo edad para hacer amigos.

Fuiste tú el que partió la nueva leña, Ahora es el tiempo de tallar.

Nosotros tenemos la raíz y la savia: Que haya intercambio entre nosotros._

Versión de Marcelo Covian

Zapatillas negras: Bellotti

En la mesa de más allá, tras haberse quitado las zapatillas de ante, con los pies enfundados en medias blancas y cuidadosamente posados sobre una servilleta, ella conversa:

«Connaissez-vous Ostende?».

La gorjeante dama italiana en la otra punta del restaurante replica con cierta altivez, pero yo espero pacientemente a ver cómo Celestine vuelve a ponerse las zapatillas. Se las pone con un gemido.

Versión de Javier Calvo