El viento, mas...

El viento, mas…

El viento, mas que yo, se fuma este cigarro entre mis dedos, dejándome el placer de sólo tres o cuatro bocanadas, y el mar expropia las palabras que te digo, porque, acostada, no me oyes. El sol, el viento y la marea te ensordecen y cuando me levanto para dar dos pasos, viendo mis huellas que se imprimen en la arena, pienso que esas pisadas mienten, que ya no piso así desde hace no sé cuándo; son huellas de otro que sobrevive en mis pisadas; pues las mías son mucho menos elocuentes. Tú, en cambio, que me ves completo e indivisible, sabes mejor que nadie cómo soy mortal, cómo mis huellas en la arena me describen y cómo se plasma en ellas lo que soy, sabes mejor que nadie cómo no escucharme.

De “Alguien de lava” Ediciones Era, 2002