Miramos largamente el mar después del pleito, sin hablarnos. No la pasamos bien en Cádiz esos dos días. Sentí al decir que no quería tener un hijo por ahora, que había llegado a un punto divisorio. Por vez primera fui muy claro. Adiós ambigüedad, me dije, bien precioso, ya comenzó la cuenta regresiva. Supe que existirías, que era cuestión de tiempo. Si iba a seguir con ella, claro. Si iba a seguir contigo, en suma. Y ella también, después de arrinconarme entre su ser y el mar, lo supo, el mar que nos quedamos, después del pleito, mirando largamente sin hablarnos. No la pasamos bien en Cádiz esos dos días. Ve alguna vez a Cádiz junto al mar, sin nadie, y mira el mar como nosotros lo miramos y fúmate un cigarro, absorto, y piensa que estás donde empezaste.
De “Alguien de lava” Ediciones Era, 2002