A Sandra Suter que se quedó nadando
Si te revuelca la ola procura que sea joven, esbelta, ardiente,
te dejará molido el cuerpo y el corazón más grande;
cuídate de las olas retóricas y vejas, de las olas con prisa,
y la peor de todas, de la ola asesina,
la ola que regresa. De “Lotes baldíos” 1985