No quise. No quise decirte nada.
Vi en tus ojos dos arbolitos locos. De brisa, de risa y de oro. Se meneaban. No quise. No quise decirte nada.
la mar no tiene naranjas, ni Sevilla tiene amor. Morena, qué luz de fuego. Préstame tu quitasol.
Me pondrá la carne verde -zumo de lima y limón-, tus palabras -pececillos- nadarán alrededor.
La mar no tiene naranjas. ¡Ay!, amor. ¡Ni Sevilla tiene amor!