Por las ramas del laurel vi dos palomas oscuras. La una era el Sol, la otra la Luna. «Vecinitas», les dije: «¿Dónde está mi sepultura?» «En mi cola», dijo el Sol. «En mi garganta», dijo la Luna. Y yo que estaba caminando con la tierra por la cintura vi dos águilas de nieve y una muchacha desnuda. La una era la otra y la muchacha era ninguna. «Aguilitas», les dije: «¿dónde está mi sepultura?» «En mi cola» , dijo el Sol. «En mi garganta», dijo la Luna. Por las ramas del laurel vi dos palomas desnudas. La una era la otra y las dos eran ninguna.