La sombra de mi alma

La sombra de mi alma

La sombra de mi alma huye por un ocaso de alfabetos, niebla de libros y palabras.

¡La sombra de mi alma!

He llegado a la línea donde cesa la nostalgia, y la gota de llanto se transforma alabastro de espíritu.

¡La sombra de mi alma!

El copo del dolor se acaba, pero queda la razón y la sustancia de mi viejo mediodía de labios, de mi viejo mediodía de miradas.

Un turbio laberinto de estrellas ahumadas enreda mi ilusión casi marchita.

¡La sombra de mi alma!

Y una alucinación me ordeña las miradas. Veo la palabra amor desmoronada.

¡Ruiseñor mío! ¡Ruiseñor! ¿Aún cantas?