¿Dónde estás, Ariadna mía? ¿Dónde está tu ovillo mágico? Yo me extravío en este laberinto Y sin ti he desfallecido.
Mi antorcha se extingue La angustia me aprisiona Sólo recurro a la ayuda De tu fuerza y sabiduría.
Aquí hay muchos senderos, pero no hay luz, Y no se ve el camino. Es terrible y difícil en el desierto Ir al encuentro de la oscuridad.
Las sombras de las víctimas anticipadas Están frente a mí. Sus heridas se ven terriblemente abiertas Y sus ojos arden tenebrosos. ¿Dónde estás, Ariadna mía? ¿En dónde tu hilo conductor? Sólo él puede ayudarme A abrir la puerta de este laberinto.
7 de noviembre de 1883
Versión de Jorge Bustamante García