Romance tecnócrata

Romance tecnócrata

Silbando su tonada hacia la izquierda con el tren bajo las nalgas de melocotón el pecho atravesado todavía por una dentadura y desdén de la pierna por la media de nylon camino de la ventilación de un asunto amoroso se lanza al mar y pide dos horchatas brindando con el aire “¡salud salud!” se acerca entonces el bruñido atleta “sé lo que pasa y que tu weltanschauung la voluntariedad, quiero decir; él en cambio -plagiando a Scott Fitzgerald-, es escolástico hasta en la compra de tabaco”. Ella grita con júbilo y sonríe por la noche y en íntima fusión los dos orines cantan a dúo: -“Nada tan claro como las ciencias del espíritu nada tan taylorista como la psiquiatría “.