Pensé, mas fue engañoso el pensamiento

Pensé, mas fue engañoso el pensamiento

… Pensé, mas fué engañoso pensamiento, armar de puro hielo el pecho mío; porque el fuego de Amor al grave frío no desatase en nuevo encendimiento.

Procuré no rendirme al mal que siento, y fue todo mi esfuerzo desvarío; perdí mi libertad, perdí mi brío, cobré un perpetuo mal, cobré un tormento.

El fuego al hielo destempló, en tal suerte, que, gastando su humor, quedó ardor hecho; y es llama, es fuego, todo cuanto espiro.

Este incendio no puede darme muerte; que, cuando de su fuerza más deshecho, tanto más de su eterno afán respiro.