En el día

En el día

I En el día amo la noche y en la noche el día. Pero en la tarde, entre colores vagos me amo a mí mismo. Porque entonces soy como el recuerdo de algo que hice, o como el temor de algo que pude haber hecho.

II Tarde, hermana! No eres día ni noche. No eres más que un paso, un punto detenido, entre dos extremos, como la vida, como la dulce fuga indecisa que en la mañana va hacia la noche. Y en la noche -por entre nostálgicas claridades vencidas-, hacia la luz; o más bien hacia el rumor de luz que adelanta, la espiga, casi de oro, junto al alba.