Poesía

Poesía

La calma, lejana, íntima que tiene el ímpetu audaz del monte altivo. El resplandor dormido, más rojo que el rojo y menos rojo que el rojo, sobre la inquieta llama o en la llama agonizante. El punto indefinido de donde regresa la mirada insegura, de conquistar la nada de su origen. La palabra buena, la palabra mansa que al fin de muchas luchas, y triunfos y derrotas, encuentra, que sólo sabe comprender, callada.