No la que das, la flor que tú eres quiero. Por qué me niegas lo que no te pido. Tiempo habrá de que niegues después de que hayas dado. flor, ¡séme flor! Si te cogiese avara mano de infausta esfinge, tú perenne sombra errarás absurda tras lo que nunca diste.
(*) Ricardo Reis
Versión de Ángel Crespo