Yo nunca guardé rebaños...* *

Yo nunca guardé rebaños…* *

Yo nunca guardé rebaños, pero es como si los guardara. Mi alma es como un pastor, conoce el viento y el sol y anda de la mano de las Estaciones siguiendo y mirando. Toda la paz de la Naturaleza a solas viene a sentarse a ni lado. Pero permanezco triste, como un atardecer para nuestra imaginación, cuando refresca en el fondo de la planicie y se siente que la noche ha entrado como una mariposa por la ventana.

Pero mi tristeza es sosiego porque es natural y justa y es lo que debe haber en el alma cuando piensa que ya existe y las manos cogen flores sin darse cuenta.

Con un ruido de cencerros más allá de la curva del camino mis pensamientos están contentos.

Pensar molesta como andar bajo la lluvia cuando el viento crece y parece que llueve más.

No tengo ambiciones ni deseos. Ser poeta no es una ambición mía. Es mi manera de estar solo. **Heterónimo Alberto Caeiro