el que era… El que solía visitarnos, el que era de todos más amado, suave vuelve a la sala sencilla, cada día más real y más leve, ya de humo. ¿Cuándo tocó la puerta? No podemos recordarlo. Estaba allí, estaba! Y no se irá jamás ni puede irse. No nos trae la memoria las palabras del adiós. Sólo podrá volverse por la puerta de un ruido, de un llamado de ese mundo que borra, ignora y vence.