Y cuando el tiempo torna impuro un rostro...

Y cuando el tiempo torna impuro un rostro…

Y cuando el tiempo torna impuro un rostro, una vida que amamos en su hora cierta de dar, por siempre más reales que su verdad presente, lo veremos cuando lo rodeaba aquella lumbre, cuando el tiempo era apenas un fragmento de un cuerpo más espléndido, invisible. Todo hombre es el guardián de algo perdido. Algo que sólo él sabe, sólo ha visto. Y ese enterrado mundo, ese misterio de nuestra juventud, lo defendemos como una fantástica esperanza.