Capricho

Capricho

Hoy he besado a un hombre hechura de la tierra, elemental, agreste, sin linaje ni aroma. Capricho en el desgaste de una tarde cualquiera.

¡Dura carne de cobre para mi carne ardía.

Y aconteció, tan cierto, el regreso a la orilla donde todo comienza: la tierra, su inocencia, y dos seres que aprenden el estupor de un niño cruzando el lento abismo.

Obediencia de arcilla perpleja y clamorosa horneada en el oscuro resplandor del deseo. El mundo en perspectiva, y el ojo de los astros miro, visión del Génesis, los cuerpos anudados.

Y mientras Dios gestaba la rosa, los metales, la curva de los montes, los ríos iniciales, un gemido y un canto de agonía deleitosa diseñaron los sauces y el primer ruiseñor, e inmersa en la fragante destilación del sexo halló el mar tumultuoso su vocación salina.