Delictia carnis

Delictia carnis

Voy por tu cuerpo con la avidez gozosa de un lobo que demarca su nuevo territorio, preciso tu latido, tu miel, tu levadura, el tacto que me brinda paraísos contrarios. -Tu piel, con su fragancia de tierra lloviznada, transpira como un niño que juega entre la niebla-. Con manos como olas, con labios como insectos, con el abrasado viento de mínimas palabras me aferro a tus costados, deambulo por tu cuerpo, convoco en tus fronteras el solapado fuego. Y, así, de toque a beso, de humedad a silencio te creces en ternura, te viertes en codicia, aprendo de tus manos mi resplandor más hondo, y bebo en tu saliva mis sales y mi aroma.