En dónde estarás ahora, dulce amigo, qué luz desatará de ti mi sombra, qué boca lapidará lo que antes fuimos, qué piel me exilará de tu memoria.
En dónde estarás ahora, mientras bebe su postrer arrebol un viejo cuervo y cae la plomada del silencio señalando al rencor su dura lágrima.
En dónde ya sin mí, sin nuestro tiempo, nuestro pacto de amor tras la batalla, en dónde y hacia dónde tu deseo y su terco llamear en cada encuentro.
En dónde la respuesta mientras sumo otra piel, otro vino y la certeza de no poder ser ya por haber sido. ¡Terca es la pena y es vano el simulacro!