Hoy contiene mi cuerpo avidez de parcela. Tendida, alegre, abierta bajo el sol llameante, por los cuatro costados me recorre la vida y destila en mi boca sus ardientes resinas. Trasciende poro a poro mi desnudez propicia pujante olor a tierra blanda y recién volcada, soy toda como un surco palpitante y ansioso, un terreno baldío que se vierte en promesa y domina el primero que lo quiera sembrar
El sol, hoguera y lámpara, me dora e ilumina, y cae sobre mi cuerpo rotunda la mañana. Y grito, danzo y giro, y canto ennoblecida por la suprema dicha de reflejar la espiga que tiembla en el fragante regazo de la tierra.