Fue el día en que del sol palidecieron...

Fue el día en que del sol palidecieron…

Fue el día en que del sol palidecieron los rayos, de su autor compadecido, cuando, hallándome yo desprevenido, vuestros ojos, señora, me prendieron.

En tal tiempo, los míos no entendieron defenderse de Amor: que protegido me juzgaba; y mi pena y mi gemido principio en el común dolor tuvieron.

Amor me halló del todo desarmado y abierto al corazón encontró el paso de mis ojos, del llanto puerta y barco:

pero, a mi parecer, no quedó honrado hiriéndome de flecha en aquel caso y a vos, armada, no mostrando el arco.