Mis venturas se acercan lentamente, dudando espero, el ansia en mí renace, y aguardar y apartarme me desplace, pues se van, como el tigre, velozmente.
Ay de mí, nieve habrá negra y caliente, sierras con peces, mar que olas no hace, y el sol se acostará por donde nace Eufrate y Tigris de una misma fuente,
antes que ella una tregua, o paz, me ofrezca, o Amor otro uso enseñe a mi señora, que en contra mía ya han pactado alianza:
que si algo hay dulce, tras la amarga hora, hace el desdén que el gusto desfallezca; y de sus gracias nada más me alcanza.