Si con suspiros de llamaros trato...

Si con suspiros de llamaros trato…

Si con suspiros de llamaros trato, y al nombre que en mi pecho ha escrito Amor, de que el Laude comienza ya el rumor del primer dulce acento me percato.

Vuestra realeza, que hallo de inmediato, redobla, en la alta empresa, mi valor; pero ¡Tate!, me grita el fin, que honor rendirle es de otros hombros peso grato.

Al Laude, así, y a reverencia, enseña la misma voz, sin más, cuando os nombramos, oh de alabanza y de respeto digna:

sino que, si mortal lengua se empeña en hablar de sus siempre verdes ramos, su presunción tal vez a Apolo indigna.