Bendecidos el año, el mes, el día y la estación y el sitio y el instante y el hermoso país en que delante de su mirar mi voluntad rendía.
Y bendecida la tenaz porfía de amor entre mi pecho palpitante, y el arco y la saeta y la sangrante herida que en mi corazón se abría.
Bendecida la voz que repitiendo va por doquier el nombre de mi amada, suspiros, ansias, lágrimas vertiendo.
Y bendecido todo cuanto escribe la mente que al loarla consagrada en Ella y sólo para Ella vive.
Versión de Carlos López Narváez