La piedad del tiempo

La piedad del tiempo

¿En qué oscuro rincón del tiempo que ya ha muerto viven aún, ardiendo, aquellos muslos?

Le dan luz todavía a estos ojos tan viejos y engañados, que ahora vuelven a ser el milagro que fueron: deseo de una carne, y la alegría de lo que no se niega.

La vida es el naufragio de una obstinada imagen Que ya nunca sabremos si existió, Pues sólo pertenece a un lugar extinguido.

“La última costa” 1995