Sombrío ardor

Sombrío ardor

No como las estrellas, que dan luz, mas también incontables cual los átomos que habitan negros en las hondas cuevas, los encuentros del cuerpo, sin amor, sólo son actos de tinieblas. Nada perdura en mí de aquellos miembros, dicha, fuego, sonrisa. El sombrío ardor desvaneció su huella en la memoria, dejó solo un cansancio. Y ahora vuelvo al encuentro del cuerpo en las tinieblas, y en el sombrío ardor toco la vida, espectro lujurioso. Rueda el tiempo por las sordas paredes de este cuarto, y siento que la vida se deshace. Escucho el corazón, y su latido oscuro nada dice, fuego implora, mendiga eternidad para la carne.

Merecida la luz nos la destruyen, ¿en dónde está?; mirad con cuánta prisa hemos llegado al hueco sofocante.