Las gracias de la que adora...

Las gracias de la que adora…

Esa color de rosa y de azucena y ese mirar sabroso, dulce, honesto, y ese hermoso cuello, blanco, inhiesto, y boca de rubíes y perlas llena;

la mano alabastrina que encadena al que más contra Amor está dispuesto, y el más libre y tirano presupuesto destierra de las almas y enajena.

Era rica y hermosa primavera, cuyas flores de gracias y hermosura ofendellas no puede el tiempo airado;

son ocasión que viva yo y que muera, y son de mi descanso y mi ventura principio y fin, y alivio del cuidado.