El paseante

El paseante

1 Salir de mí, ir hacia los otros, amanece y el aire aún es limpio, sencillamente fresco. Conforme avanzo el sol se deja notar más, no interviene en mi camino, pero está ahí, entre mis pasos:

voy hacia los otros, dejo atrás la música primera de los pájaros, y se incorporan señales de un mundo elegido y al mismo tiempo rehusado;

no llego a conclusiones, no dejo hacer al pensamiento, no niego, separo el interior del exterior, elijo la ola y la espuma, el tono de ruido, el momento del viento;

ahora que estoy afuera pero voy por dentro. De “El paseante” Hiperión. Madrid, 2005