El amor, rodeado casi siempre por un antojo...

El amor, rodeado casi siempre por un antojo…

El amor, rodeado casi siempre por un antojo de olvido, avanza resuelto hacia las trampas creadas para cazar osos con piel de leopardo y serpientes con plumaje de cóndor.

Y el amor sobrevive a las heridas y ruge, voladora, la envidia de los venenosos.