Soneto ausente

Soneto ausente

El sentido del tiempo se me aclara desde que te ha dejado y me has traído, y el espacio también tiene sentido desde que con sus lenguas nos separa.

El uno tiene ahora canto y cara porque vive de habernos dividido, y el otro no sería conocido si no nos escondiera y alejara.

Desde que somos de la lejanía, el espacio, que apenas existía, existe por habernos separado.

Y el tiempo que discurre hacia la muerte no existe por el tiempo que ha pasado sino por el que falta para verte.