Al mirar del paisaje la borrosa tristeza y sentir de mi alma la sorda pena oscura, pienso a veces si esta dolorosa amargura surge de mí o del seno de la Naturaleza.
Contemplando el paisaje lluvioso en esta hora y sintiendo en mis ojos la humedad de mi llanto, ya no sé, confundido de terror y de espanto, si lloro su agonía o si él mis penas llora.
A medida que sobre los valles anochece, todo se va borrando, todo desaparece… El labio, que recuerda, un dulce nombre nombra.
y en medio de este oscuro silencio, de esta calma, ya no sé si es la sombra quien invade mi alma o si es que de mi alma va surgiendo la sombra.