Ten un poco de amor para las cosas: para el musgo que calma tu fatiga, para Ia fuente que tu sed mitiga, para las piedras y para las rosas.
En todo encontrarás una belleza virginal y un placer desconocido… Rima tu corazón con el latido del corazón de la naturaleza.
Recibe como un santo sacramento el perfume y la luz que te da el viento… ¡Quién sabe si su amor en él te envía
aquella que la vida ha transformado! ¡Y sé humilde, y recuerda que algún día te ha de cubrir la tierra que has pisado!