Diotima (2)

Diotima (2)

Ven y apacíguame, tú que supiste calmar elementos, luz de las musas celestes, del caos el siglo, guía la lucha feroz con celestial armonía, hasta ver en el pecho mortal lo disperso agruparse, y la antigua índole humana, tranquila, valiente, ver serena del vórtice del tiempo, y fuerte, surgir. ¡Vuélve al alma indigente del pueblo, radiante belleza! ¡Torna a la hóspite mesa, y al templo torna otra vez! Pues que Diotima vive, como leve brote de invierno, y aunque rica en su espíritu propio, busca la luz. Pero ya el sol del espíritu, ya el bello mundo se oculta, y en la noche glacial sólo hay fragor de huracanes. Versión de Otto de Greiff