_Tanto vale el hombre y tanto vale el esplendor de la vida, Los hombres a menudo son amos de la naturaleza, Para ellos la tierra hermosa no está escondida, Sino que con dulzura se desnuda mañana y tarde.
Los campos abiertos son como los días de la siega, Alrededor se extiende espiritual la vieja Leyenda, Una vida nueva vuelve siempre a nuestra humanidad, Y el año se inclina aún una vez silenciosamente._
Versión de Vicente Huidobro