inmortal Dime amiga, la causa de este ardiente, puro, inmortal anhelo que hay en mí: suspenderme a tu labio eternamente, y abismarme en tu ser, y el grato ambiente de tu alma inmaculada recibir.
En tiempo que pasó, tiempo distinto, ¿no era de un solo ser nuestro existir? ¿acaso el foco de un planeta extinto dio nido a nuestro amor en su recinto en días que vimos para siempre huir?
…Tú también como yo? Sí, tú has sentido en el pecho el dulcísimo latido con que anuncia su fuego la pasión: amémonos los dos, y pronto el vuelo alzaremos felices a ese cielo en que otra vez seremos como Dios. Versión de Antonio José Restrepo