Amparo-Ezbá

Amparo-Ezbá

Amparo-Eszbá Indecisa y cambiante, ¿eres amor o muerte? ¡Ay, ven, Amparo-Ezbá, que te estoy esperando! Es la palpitación de origen quien podría acogerte, y besarte, y ofrecerte un refugio caliente de jazz-hot y trances convulsivos como, cuando bailando, se pierde la conciencia. Ven tú, amorosa, ven como la noche crece, deseo sin objeto, tú que eres el no-objeto y el placer imposible que en el límite busca infinitudes ciegas. ¡Ay, no-tú, Ezbá, no-sí, sí, ven, Ezbá, indecisa, transparente, inasible, temblorosa de luces, soñadora, engañosa, tú, tejido del iris, centelleo, sonrisa hasta mi dulce llanto y a esos gritos salvajes que no son el amor, o sí son, o al no ser te llaman desde el centro del tornasol nocturno, tiránica, traviesa, fascinante, escapada, y niña, y absorbente como un vórtice suave, y riendo, riendo, mortal como un pecado que no existe mas haces con tu burla que exista, tan cruel, encantadora, pasajera, incitante, que líquida, impalpable, movimiento sin móvil, descubres, deshuesada, la santa realidad! Entonces flota el mundo casi feliz, dudoso, y el recuerdo anochece lentísimo en la brisa. Y tú, nunca creída, y tú, siempre sabida, te ofreces para nada, te niegas para más, como un antiguo ensalmo y un susurro al oído, cuando ya todo duerme, y tú casi nos hablas, o nos cantas, nos rezas, entonteces con nanas. ¡Oh tú, dime quién eres! ¡Oh Ezba, dime si existes!