Con cambiarte de traje, te cambio también de alma. ( No adivinas mi angustia. No sé casi quién eres. )
Si te revuelvo el pelo tú ríes locamente mientras a mí me duele sentirte tan informe.
Tanto puedo variarte que no sé ya que quiero. Tú puedes serlo todo. Tú eres la misma nada.
Y te ríes, y acaso, si tus labios me buscan son solo una medusa de silencio anhelante.