Un sueño

Un sueño

Estaba muerta, sin calor La herida era visible apenas en el flanco: ¡estrecha fuga, para tanta vida¡

El lienzo funeral no era más blanco que el cadáver. Jamás humana cosa verá el ojo, más blanco que aquel blanco.

Ardía Primavera impetuosa. Los cristales, do cínifes inermes Golpeaban con ala rumorosa…

Huyó de ella el calor, Yo dije: ¿Duermes? Con un salvaje sonreír violento más cerca repetíle: ¿duermes? ¿Duermes?

¿Duermes? Y al recordar que aquel acento no era el mío, me crispó de pavura, escuché. Ni un murmullo, ni un acento.

Cautivo de la roja arquitectura, se dilataba en el bochorno un fuerte olor a destapada sepultura.

El hálito invisible de la muerte me estaba sofocando en la cerrada habitación. A la mujer inerte

¿Duermes?, le dije. ¿Duermes? Nada nada… el lienzo funeral no era mas blanco. Sobre la tierra de los hombres, nada verá el ojo más blanco que aquel blanco!… Versión de Luis A. Cano