Noche que se me va, otra noche, y el ala de un inmenso avión se ha interpuesto entre el azul espeso y la ventana, y dudo si es un verde tenuísimo o si es plata, fría cual finura insistente del bisturí que rasga el útero, o también la luz misma, cuando agrieta la mano del chiquillo cansado de hacer fuerza para irritar a sus hermanos, simulando que oculta quién sabe qué tesoro, y va aflojando la presa, y sé que nada ha de salir que ayer no estuviera ya en mí desconsoladamente, y me da frío mirarme un día más, chupado hueso frutal, sin pulpa, a la intemperie. Versión de José Agustín Goytisolo