Recuerda. Cinco niveles. Tierra y vida oscura. Una hiedra profusa. Y ella. Sobre ella la araña oscilante, la avispa estremecida y tú. El espino a tu lado, infecta herrumbre. Cinco niveles de un sedimento espeso de instintos soñados. Y todo en torno, proyecto de luz cansado o inexperto, veíais alinearse los troncos de los robles. Nada confiaba en ello, pero te diste vuelta furtivo, ojos bebidos. Un instante de observación y, excitadas de pronto como nervios, las ramas rezumaron azufres de sol invernal. Versión de José María Valverde