El mutilado

El mutilado

Ya sé que no le quieres. No lo digas a nadie Los tres, si tú me ayudas, guardamos el secreto. Nadie más ha de ver lo que tú y yo hemos visto. Se esconderá de todas las personas y cosas que antes eran amigas. Vendrán días de invierno, muy lejos de las mesas donde os servían antes ostras y vino blanco. En los días lluviosos no mirará el asfalto donde os habíais visto cuando ibais a pie porque no había taxis. No abrirá más los libros que le hablaron de ti: ignorará qué dicen cuando no hablan de ti. Y sobre todo, puedes estar segura, nunca sabremos dónde está.

Él se irá confinando en muy lejanas tierras. Caminará por bosques oscuros. No verá la azagaya de luz de la memoria súbita. Y cuando esté tan lejos que ya parezca muerto podremos recordarle, decir que no le amabas. Ya no nos dolerá ver que te necesita. Será como un espectro sin dolor y sin vida. Tal la foto macabra de una Gueule Cassie, que orna un escaparate y no nos sobresalta. Pero ahora, silencio: no alarmemos a nadie, que no vean la herida sangrante y purulenta. Demos tiempo al olvido. Callemos, y que nadie -ni siquiera yo mismo- recuerde que soy yo. Versión de Pere Gimferrer