Exeunt personae

Exeunt personae

Tú, hija clara del silencio, me dices que si no sé callar, te puedo decir las cosas que se han dicho siempre, y te escuchas como la mano que sopesa el sol de invierno y recibe la luz global y vaga, sin reventarla en figuras y colores. Tú, madre de los olvidos, no me solicitas a soñar que podrás quererme y a reunir trozos de mí para ponértelos en el regazo, y ensalzarte la finura del jarro que quizá tendremos entero cuando me serenes el pulso que tiembla. Tú, hermana indulgente, no ves en mí cosas que te molesten para no verme, y me tomas como una costumbre, abierto y vacío, y vas por mí sin retirar nada, con un instinto de mucho antes, sencillo como lo es la sangre de los hombres y las mujeres.

Versión de José María Valverde