Kore

Kore

Sonríe, cada vez que otra cosa de ella merece un amor tuyo. Sonríe, al salir de ella, que se te cierra intacta. Sonríe con ternura, que no os suplicará (tú, con tu mundo ávido) que la llaméis bondad, y apenas adivinas cómo se absorbe. Aún ha de sumarse. Aún va naciendo su cuerpo.

Versión de José Agustín Goytisolo